February 9, 2008

Un perro en el museo

Por RAMÓN MATEOS* (SOITU.ES)
Actualizado 06-02-2008 12:38 CET

Eder Castillo (México 1977) y René Hayashi (México 1978) son dos artistas visuales que han desarrollado numerosos trabajos de manera conjunta con un marcado interés sobre cuestiones sociales. Entre sus trabajos más destacados encontramos una serie de proyectos en los que los espacios fronterizos, física o conceptualmente, evidencian mayores fricciones. Los artistas tratan de dinamitar barreras a través de metáforas. Así un perro abandonado se convierte en guía de un museo entrando en un mundo ajeno, a través de la tecnología se derriban los muros de la cárcel y una burbuja alberga un microclima en el que conviven fauna y flora de ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos.

Perros de museo.

  • Perros de museo es un proyecto realizado en 2007 dentro del Festival Internacional de Performance del Museo X-Teresa Arte Actual, en este caso, es un perro el que rompe la frontera entre el museo y la calle. Ichiro, un perro callejero que habita en los alrededores del museo, junto a la plaza del Zócalo, en el corazón del DF y vive de lo que encuentra entre los desperdicios de los 'ambulantes' de la zona. Eder y René recogieron a Ichiro y con la ayuda de un adiestrador profesional le convirtieron en el nuevo guía del museo. Así, Ichiro, muestra a los visitantes del X-Teresa las distintas piezas que se pueden visitar y guía el recorrido por la exposición, en una suerte de 'reinserción social'. Hoy día, Ichiro vive con uno de los trabajadores del museo.
  • Biosfera en 2007, es otro de sus proyectos desarrollado en la frontera, en este caso en la del norte de México, en Ciudad Juárez, con El Paso (EEUU) y también con un río como escenario, el mítico Río Bravo -hoy venido a menos-. En la mayor frontera de Estados Unidos por el volumen de personas que la cruzan crearon una estructura arquitectónica que albergaba un microclima. En él se cobijó a una especie autóctona estadounidense de cangrejos ermitaños y a numerosas plantas semidesérticas de ambos lados de la frontera, proponiendo un espacio no sólo de intercambio sino de hibridación e intercambio natural y social ya que se convirtió en un lugar de encuentro para personas que viven a ambos lados de la frontera.
  • Jardines flotantes de 2007, es un proyecto en el que la idea de frontera va más allá de una cuestión geográfica, en este caso la intervención comienza en el penal de Santa Marta (México) donde a través de un taller impartido por los artistas a los reclusos, crean una estructura tridimensional virtual en la que por medio de un chat permiten a los reclusos abandonar por un momento los muros del penal y conectarse con el exterior.
  • En la propuesta Gautamex realizada en 2006, los artistas crean una isla artificial en la frontera entre Tecún Umán (Guatemala) y Ciudad Hidalgo (México), separadas por el río Suchiate, en el mismo lugar que utilizan los emigrantes para cruzar esa frontera en busca del sueño del norte. En este lugar geográfico, azotado por los huracanes, construyeron una estructura flotante sobre grandes llantas hinchables, similares a las que utilizan los inmigrantes 'ilegales' que cruzan la frontera. En ella, un máximo de seis tripulantes podían hacerse con información de utilidad sobre primeros auxilios, derechos humanos, direcciones, teléfonos de embajadas y números de emergencia a través de un sistema de conexión inalambrica a internet. El miedo a que los huracanes acabara con la instalación, después de una larga temporada funcionado, hizo que los habitantes del lugar, decidieran desmontarla y repartirse los materiales que la componían, antes de que se echaran a perder.

*Ramón Mateos es nuestro colaborador de arte.


Posted on 02/09/2008 9:36 AM Comments (1)

February 3, 2008

El perro muerto y el perro vivo


ichiro, el perro guia de museo / imagen : eder castillo ©


Artes Visuales
Mónica Mayer
Diario El Universal / seccion Cultura / 09 de noviembre de 2007
El perro muerto y el perro vivo

Desde hace semanas me están llegando decenas de correos electrónicos invitándome a firmar una petición para impedir que Guillermo Vargas, alias Habacuc (como el profeta), participe en la Bienal Centroamericana Honduras 2008.

Resulta ser que en agosto, este artista costarricense participó en la Exposición No.1 en la Galería Códice en Managua (http://www.galeriacodice.com), donde expuso a un famélico perro callejero.

Lo llamó Natividad, como un joven migrante nicaragüense fallecido hace dos años en Costa Rica al ser atacado por dos perros cuando se introdujo sin permiso a un taller mecánico.

El caso ocasionó horror y también polémica, entre otras cosas, porque la familia adujo que no lo salvaron por un asunto de xenofobia.

La pieza de entrada me interesó por irónica. Ante la tragedia (la de Natividad y su familia, la de la pobreza, la de perros entrenados para atacar y satanizados por hacerlo, la del dueño del taller al que habían asaltado varias veces y la de una sociedad apática) no queda más que llorar o reír amargamente.

El escándalo estalló cuando corrió el rumor de que el artista había dejado morir al perro de hambre y éste no lo desmintió: hoy, en www.petitiononline.com, se han reunido casi 200 mil firmas apoyando la petición y un sinnúmero de sitios critican a Vargas e incluso le desean la muerte.

De la ironía se pasó a la necrofilia: la del artista y la de sus detractores.

Me indignó el destino del perro, aunque siendo carnívora sea incongruente. Dudo que a un animal le importe menos que lo maten para comérselo, que en nombre de la ciencia o del arte.

No firmé porque se le puede exigir a una institución que impida la crueldad a un animal, pero no que censure a un artista por una obra realizada en otro lugar, tres años antes.

Hace unos días, Juanita Bermúdez, la directora de la galería, aclaró en un comunicado que al perro lo alimentaron y lo trataron bien, pero se escapó. Vargas sigue callado, fomentando la ambigüedad.

Hay dos tipos de artistas que utilizan esta clase de estrategias extremas: los que buscan la fama a partir del escándalo y los que pretenden hacer una obra política.

Si Vargas está en el primer caso, logró su objetivo. Su próximo paso será hacerse la víctima y decir que lo están censurando.

Si pretendía hacer una obra política, le falló: en vez de fomentar la discusión, sumió al público en el sentimentalismo, desarticulando cualquier acción madura e incitando respuestas viscerales. Lo manipuló.

A muchas obras de arte actual les pasa lo mismo cuando critican las interacciones sociales viciadas, basándose en los patrones que nos condujeron a ellas originalmente: quieren acabar con la violencia social restregándonosla violentamente en la cara. Es como los padres que les pegan a sus hijos para que no sean agresivos.

No toda la responsabilidad es del artista. Sólo nos pueden manipular si nos dejamos.

Además, vivimos tan sometidos al espectáculo de la violencia que aceptamos un rumor sin cuestionarlo y nuestra primera respuesta es la censura.

Pero hay algo que me preocupa más. Estamos tan anestesiados, que ignoramos las obras de arte que plantean los mismos problemas éticos y políticos sin caer en estrategias que refuerzan las estructuras autoritarias.

El año pasado, por ejemplo, en la 12 Muestra Internacional de Performance en Ex-Teresa, René Hayashi y Eder Castillo rescataron a un perro callejero que merodeaba por el museo. Lo cuidaron y lo “reintegraron” a la sociedad —entrenándolo como guía de museo—. Después, el pero Ishiro consiguió un buen hogar.

Quizá, en vez de censurar a Vargas, deberíamos apoyar más a las obras biofílicas como la de Hayashi y Castillo que cuestionan, proponen y actúan.


http://www.el-universal.com.mx/columnas/68283.html

www.pintomiraya.com.mx


Posted on 02/03/2008 10:35 AM Comments (0)
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